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TIPOS DE EM
 
Como sabemos el curso de la enfermedad es muy lento, en otros casos este puede ser rápido llevando a la persona a la discapacidad.
 
 1. Esclerosis Benigna (EB): Las personas presentan muy pocas exacerbaciones o crisis; sus síntomas son leves. En general, se logran recuperar completamente y la enfermedad nunca progresa más allá de mínimos grados de discapacidad. Cerca del 10% de las personas que desarrollan la enfermedad presentan este tipo.
 
          
 
2. Esclerosis de Recaídas y Recuperaciones o Remitente-Recurrente (ERR): Las personas experimentan exacerbaciones o crisis (daño en la mielina) y se recuperan parcial o totalmente. Un 10% a 20% de las personas con ERR desarrolla una progresión de la enfermedad después de algunos años; más del 50%, después de diez años aproximadamente.
 
          
3.  Esclerosis Progresiva Secundaria (EPS): La mayor parte de las personas empiezan como remitente-recurrente, pero empeoran con exacerbaciones o crisis y sin sufrir éstas. El presente tipo de EM se caracteriza por exacerbaciones que no culminan con una recuperación total; las secuelas de las mismas se acumulan y aumentan la discapacidad. La EM progresiva secundaria es una forma crónica, progresiva de la enfermedad en la que a diferencia de la remitente – recurrente, con recuperación de daño, no hay periodos verdaderos de remisión, sólo periodos de descanso en la duración de las exacerbaciones sin que la recuperación verdadera de se dé, aunque eventualmente puede haber mejora de menor importancia de algunas secuelas. 
 
          
4. Esclerosis Progresiva Primaria (EPP): Las personas con este tipo de EM continuamente se deterioran, ya sea con exacerbaciones visibles o sin ellas. En este caso no es posible recuperarse de las secuelas ocasionadas. Este tipo de EM es raro y sólo un porcentaje mínimo de personas llega a desarrollarlo. Puede haber periodos temporales cuando la enfermedad parece estar nivelada o estable; no obstante el curso de la enfermedad es una declinación continua desde el principio. La recuperación es muy discreta o puede que no la haya en ningún momento.
 
    
Es imposible predecir el curso que la EM seguirá en cada persona, aunque los cinco primeros años permiten saber cómo se desarrollará.
Un gran porcentaje de personas con EM, el 45% aproximadamente, no se ve severamente afectado y vive de manera normal y productiva.
 
Existe otro grupo de personas, aproximadamente el 40%, que avanza a un tipo progresivo después de años de ser remitente-recurrente. La edad, al iniciarse la enfermedad, y el sexo suelen ser indicadores del curso de la enfermedad a largo plazo. Algunos estudios señalan que una edad inicial inferior (más joven) implica un pronóstico más favorable; otros estudios manifiestan que el inicio a una edad tardía (es decir, más de 55 años), particularmente en los hombres, puede originar la progresión de la enfermedad.
 
 En resumen, la enfermedad varía desde tipos muy leves hasta estados de progreso continuo y estados de intermitencia.
 
Al afectar la EM de manera tan distinta es muy difícil hacer generalizaciones sobre lo que sucederá en cuanto a la discapacidad.
 
Las estadísticas señalan que dos de cada tres personas con EM no están inhabilitadas para caminar, pero requieren de bastón u otro tipo de ayuda como el andador o la silla de ruedas para evitar el desgaste de energías.

No debe olvidarse que muchas personas que sufren de EM viven con una discapacidad manejable (por ejemplo: fatiga, cojera, problemas de vejiga). Sin embargo, un 15% como mínimo de personas con EM, llegará a sufrir una discapacidad severa (es decir, teniendo que usar silla de ruedas con carácter permanente). La esperanza de vida de las personas con EM es prácticamente normal.

 
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